¿Y si en lugar de aprender nosotros cómo navegar por una página web fuera la propia página la que aprendiera a entendernos?
Esa es la idea que hay detrás de Orenyra, una demo experimental de web conversacional con inteligencia artificial que he desarrollado para explorar una forma diferente de relacionarnos con una página web.
Durante años hemos aprendido a utilizar menús, botones, buscadores, categorías, filtros y formularios. Sabemos cómo funciona una web porque hemos aprendido sus reglas.
Orenyra plantea el camino contrario:
¿y si pudiéramos explicar directamente a la web qué queremos y fuera ella la que se encargara de ayudarnos?
No se trata simplemente de añadir un chatbot a una página.
La idea es bastante más ambiciosa:
hablar con la propia web.
Preguntarle algo. Pedirle que nos lleve a una determinada sección. Decirle qué estamos buscando. Cambiar de opinión mientras nos responde. Interrumpirla. O incluso conseguir que una conversación termine desencadenando una acción previamente autorizada.
Orenyra es todavía una demo y no un producto comercial terminado, pero permite experimentar con algo que puede resultar especialmente interesante:
una nueva forma de interactuar con las páginas web mediante lenguaje natural.
Orenyra en pocas palabras
Orenyra es una demo experimental de web conversacional con inteligencia artificial que permite hablar con una página mediante voz y convertir determinadas intenciones del usuario en acciones dentro y fuera de la propia interfaz.
A diferencia de un chatbot convencional integrado en una web, Orenyra explora un modelo en el que la propia página se convierte en una interfaz conversacional.
El usuario puede conversar con Nova, la interfaz de voz de Orenyra, pero también puede pedirle que navegue por la web, que muestre determinados contenidos o que ejecute algunas acciones que han sido previamente definidas y autorizadas.
La diferencia fundamental está ahí:
la conversación no está aislada de la página. Puede interactuar con ella.
Mira la demo completa de Orenyra
La mejor manera de entender el concepto es verlo funcionando.
En esta demostración se puede ver una sesión real con Orenyra utilizando conversación por voz, navegación entre páginas, desplazamiento entre diferentes secciones, cambios de intención y ejecución de determinadas acciones.
No es necesario imaginar cómo podría ser una experiencia de este tipo.
La demo permite verla funcionando.
¿Qué es Orenyra?
Orenyra es una demostración de una interfaz web en la que la conversación forma parte de la propia experiencia de navegación.
En una página web tradicional, el visitante debe entender previamente cómo se ha organizado la información.
Tiene que encontrar el menú.
Interpretar sus opciones.
Entrar en distintas páginas.
Buscar botones.
Utilizar filtros.
Localizar formularios.
O desplazarse por el contenido hasta encontrar lo que necesita.
Con una web conversacional con inteligencia artificial, parte de ese proceso puede cambiar.
En lugar de buscar manualmente dónde está determinada información, el usuario puede expresar directamente lo que quiere.
Por ejemplo:
“Llévame a servicios.”
Orenyra puede interpretar esa intención y navegar hasta la página correspondiente.
El usuario también podría decir:
“Enséñame vuestra filosofía.”
Y la interfaz puede llevarle al contenido relacionado.
Incluso es posible utilizar expresiones mucho más contextuales como:
“Siguiente.”
o:
“Continúa.”
En esos casos, la interacción no depende únicamente de las palabras utilizadas. La aplicación también debe conocer el contexto de la página y comprender dónde se encuentra el usuario para decidir qué contenido tiene sentido mostrar después.
La conversación deja de ser únicamente una forma de obtener respuestas.
Empieza a convertirse en una forma de interactuar con la propia interfaz.
Y esto abre nuevas posibilidades dentro del desarrollo de páginas web.
No es simplemente un chatbot dentro de una web
Esta es probablemente la diferencia más importante para entender Orenyra.
Estamos acostumbrados a encontrar asistentes de chat en muchas páginas web.
Normalmente aparecen en una pequeña ventana situada en una esquina.
El visitante hace una pregunta.
El chatbot responde.
Pero el resto de la página continúa funcionando exactamente igual.
El usuario sigue teniendo que utilizar menús, botones, filtros y formularios para navegar.
Orenyra explora otro concepto.
La inteligencia artificial no está simplemente dentro de una ventana independiente.
Puede relacionarse con la propia interfaz.
Puede hablar contigo y, cuando es necesario, convertir determinadas intenciones en acciones dentro de la web.
Por eso la idea de Orenyra puede resumirse en una frase:
No estás hablando con un chatbot dentro de una web. Estás hablando con la propia web.
Y esta diferencia puede ser mucho más importante de lo que parece.
La conversación deja de ser un complemento de la experiencia digital para convertirse en una posible capa de interacción con la aplicación.
Es una forma diferente de plantear cómo integrar la inteligencia artificial aplicada a empresas y proyectos digitales dentro de una página web.
Web tradicional vs chatbot vs web conversacional
Aunque puedan parecer tecnologías similares, existen diferencias importantes entre estos tres modelos.
Web tradicional
En una página web convencional, el usuario interactúa principalmente mediante:
- menús;
- enlaces;
- botones;
- buscadores;
- filtros;
- categorías;
- formularios.
La interfaz está diseñada previamente y es el usuario quien debe entender cómo utilizarla.
Web con chatbot
En este caso existe una página tradicional y, además, un asistente conversacional.
El chatbot puede:
- resolver preguntas;
- proporcionar información;
- orientar al visitante;
- generar respuestas.
Pero normalmente la conversación funciona como una capa independiente de la propia página.
Web conversacional
En una web conversacional, la conversación puede estar conectada con las capacidades reales de la interfaz.
El usuario puede expresar lo que necesita mediante lenguaje natural y la aplicación puede interpretar esa intención para realizar una acción previamente permitida.
La diferencia no consiste simplemente en utilizar voz en lugar de texto.
La diferencia está en que:
la conversación puede producir cambios reales en la interfaz o iniciar determinadas acciones.
Orenyra explora precisamente este tercer modelo.
¿Qué puede hacer actualmente la demo de Orenyra?
La versión actual permite mantener una conversación por voz con Nova, la interfaz conversacional de Orenyra.
Pero el objetivo de la demo no es únicamente demostrar que una inteligencia artificial puede hablar.
Eso ya lo sabemos.
La parte interesante empieza cuando esa conversación se conecta con la propia web.
Actualmente, la demo permite realizar diferentes tipos de interacción.
Por ejemplo:
- mantener una conversación natural con Nova;
- hacer preguntas sobre Orenyra;
- navegar entre páginas mediante voz;
- desplazarse entre diferentes secciones de una página;
- utilizar expresiones relativas como “siguiente” o “continúa”;
- interrumpir a Nova mientras está respondiendo;
- cambiar de intención durante una conversación;
- abrir determinados elementos de la interfaz;
- y ejecutar determinadas acciones externas previamente definidas.
El objetivo es que el usuario no tenga que memorizar una lista rígida de comandos.
Una interfaz conversacional empieza a resultar realmente interesante cuando podemos dirigirnos a ella utilizando expresiones naturales y cuando es capaz de interpretar correctamente qué queremos hacer en ese momento.
Qué hemos aprendido desarrollando Orenyra
Desarrollar esta demo también nos ha permitido comprobar algo importante:
hablar con una web no consiste únicamente en añadir reconocimiento de voz.
Sobre el papel puede parecer relativamente sencillo.
El usuario habla.
La inteligencia artificial interpreta lo que dice.
La página ejecuta algo.
Pero cuando intentamos convertirlo en una experiencia real aparecen cuestiones mucho más interesantes.
La aplicación necesita comprender no solo qué ha dicho el usuario, sino también:
- dónde se encuentra;
- qué contenido está viendo;
- qué acciones están disponibles;
- qué ocurrió anteriormente en la conversación;
- y qué acción tiene sentido ejecutar en ese momento.
Durante el desarrollo de Orenyra hemos trabajado especialmente en aspectos como:
- mantener una conversación natural sin depender de comandos exactos;
- interpretar expresiones contextuales como “siguiente” o “continúa”;
- diferenciar entre navegar a otra página y desplazarse dentro de la página actual;
- permitir que el usuario interrumpa a Nova mientras está hablando;
- aceptar cambios de intención;
- limitar las acciones que la inteligencia artificial puede ejecutar;
- y conectar determinadas peticiones con acciones externas previamente autorizadas.
Y aquí aparece uno de los aprendizajes más importantes del proyecto.
Dar capacidad de acción a una inteligencia artificial no significa darle libertad para hacer cualquier cosa.
En una implementación de este tipo es importante establecer límites.
La IA puede interpretar lo que quiere conseguir el usuario.
Pero la aplicación debe conservar el control sobre las acciones disponibles.
Una forma sencilla de explicarlo sería:
la IA interpreta la intención, la aplicación comprueba qué está permitido y después se ejecuta la acción correspondiente.
Este enfoque cobra especial importancia cuando dejamos de utilizar la inteligencia artificial únicamente para generar texto y empezamos a conectarla con acciones reales.
Cuando navegar deja de ser el objetivo
Durante décadas hemos aprendido una serie de convenciones para utilizar Internet.
Sabemos que normalmente existe un menú.
Sabemos cómo reconocer un botón.
Sabemos utilizar un buscador.
Sabemos interpretar filtros y categorías.
Todo eso funciona y seguirá siendo útil.
Una web con inteligencia artificial no tiene por qué eliminar la navegación tradicional.
Y probablemente tampoco debería hacerlo.
Pero sí puede añadir una nueva capa.
Una persona puede seguir utilizando el menú cuando quiera.
Puede pulsar un botón.
Puede desplazarse por la página.
Pero también puede tener otra posibilidad:
explicar directamente qué necesita.
En determinados escenarios, eso puede ser mucho más eficiente que descubrir manualmente cómo conseguirlo.
Y cuanto más compleja sea una página web, más interesante puede resultar esta alternativa.
Ejemplo de una web conversacional con IA en un ecommerce
Un ecommerce permite visualizar fácilmente este concepto.
Imaginemos una tienda online especializada en vinos.
Una tienda tradicional podría ofrecer filtros por:
- denominación de origen;
- tipo de vino;
- variedad de uva;
- precio;
- añada;
- bodega;
- valoración.
Son herramientas útiles.
Pero exigen que el usuario conozca previamente algunos de esos criterios.
Ahora imaginemos otra posibilidad.
El usuario entra en la tienda y dice:
“Esta noche voy a cenar con unos amigos. Vamos a comer chuletón, pero también habrá unas croquetas. Quiero gastar unos 25 euros por botella. ¿Qué me recomiendas?”
Un conjunto tradicional de filtros tiene dificultades para representar esa petición.
Una interfaz conversacional puede intentar comprender mucha más información:
- cuál es la ocasión;
- qué alimentos se van a consumir;
- cuál es el presupuesto;
- cuántas opciones tendría sentido mostrar;
- y qué está buscando realmente la persona.
La propia web podría seleccionar dos o tres vinos disponibles en su catálogo.
Después podría mostrarlos.
Explicar las diferencias.
Compararlos.
Responder preguntas sobre ellos.
Y, si el usuario lo solicita, ayudarle a continuar con el proceso de compra.
El visitante no necesita saber previamente qué denominación de origen, variedad de uva o categoría debe seleccionar.
Explica su necesidad y la web intenta ayudarle a resolverla.
Este tipo de experiencia puede ser especialmente interesante en ecommerce con catálogos complejos o productos que necesitan cierto asesoramiento antes de la compra.
De recomendar a actuar
Aquí aparece otro paso importante.
Una inteligencia artificial integrada en una experiencia web no tiene por qué limitarse a recomendar información.
Puede convertirse en el punto de entrada hacia determinadas acciones.
En Orenyra estamos experimentando también con este concepto.
Una petición realizada mediante conversación puede conectarse con acciones externas previamente autorizadas.
Esto permite imaginar situaciones donde una conversación pueda terminar, por ejemplo:
- generando una solicitud;
- iniciando un proceso;
- consultando determinados datos;
- preparando información;
- activando una automatización;
- o ejecutando una acción concreta.
Aquí se produce una transición muy interesante.
Pasamos de una inteligencia artificial que únicamente:
responde
a una inteligencia artificial que puede participar en un proceso:
entender > decidir > interactuar > actuar.
Siempre dentro de los límites que haya establecido previamente la aplicación.
Esta combinación entre interfaces conversacionales y automatización de procesos con inteligencia artificial abre posibilidades especialmente interesantes para empresas.
No porque todas las tareas deban automatizarse.
Sino porque determinadas acciones pueden simplificarse considerablemente cuando el lenguaje natural se convierte en la puerta de entrada al proceso.
¿Dónde puede utilizarse una web conversacional con inteligencia artificial?
Una web conversacional con inteligencia artificial puede tener especial sentido en negocios donde el usuario necesita buscar, comparar, elegir o explicar una necesidad relativamente compleja antes de realizar una acción.
El ecommerce es solo uno de los posibles escenarios.
Ecommerce
Una tienda online podría interpretar las necesidades de un visitante y utilizar su catálogo para:
- recomendar productos;
- comparar alternativas;
- responder dudas;
- filtrar resultados;
- ayudar durante el proceso de compra.
Inmobiliarias
Imaginemos que alguien entra en una inmobiliaria y dice:
“Busco un piso en Logroño para una pareja con un hijo. Necesitamos al menos tres habitaciones, garaje y no queremos superar los 250.000 euros.”
En lugar de configurar cada filtro manualmente, la web podría interpretar la petición y mostrar los inmuebles que cumplen esos criterios.
Después el usuario podría continuar refinando la búsqueda mediante conversación.
Hoteles
Una petición podría ser:
“Vamos dos adultos y dos niños durante cuatro noches. Nos gustaría tener piscina y estar cerca del centro.”
La aplicación podría convertir esa necesidad en criterios de búsqueda y ayudar a encontrar las opciones disponibles.
Clínicas y centros profesionales
Una persona puede llegar a una web sin saber exactamente qué servicio necesita.
Por ejemplo:
“Tengo este problema y no sé con qué profesional debería pedir cita.”
Una interfaz conversacional podría ayudar a orientar al visitante hacia la información o el servicio adecuado, siempre respetando los límites del sistema y sin sustituir el criterio profesional cuando este sea necesario.
Empresas de servicios
Un visitante podría decir:
“Explícame qué servicio podría ayudarme a reducir el trabajo administrativo de mi empresa.”
La web podría interpretar la necesidad, localizar los servicios relacionados y ayudar a entender cuál puede tener más sentido.
Cada negocio tendría que decidir cuidadosamente:
- qué información puede consultar la IA;
- qué puede recomendar;
- qué acciones puede ejecutar;
- y cuáles deben permanecer siempre bajo control humano.
Pero el patrón de interacción es común:
el usuario explica lo que necesita utilizando su propio lenguaje y la web intenta ayudarle.
¿Cuándo NO tiene sentido utilizar una interfaz conversacional?
No todas las páginas necesitan inteligencia artificial.
Y tampoco todo proceso mejora por el hecho de añadir una conversación.
Si un usuario simplemente quiere consultar un teléfono, leer una dirección o pulsar un botón, una interfaz conversacional puede añadir más fricción que valor.
Hay tareas para las que la interfaz tradicional sigue siendo extraordinariamente eficiente.
Por eso la pregunta correcta no debería ser:
“¿Cómo puedo poner inteligencia artificial en mi web?”
La pregunta debería ser:
“¿Existe alguna parte de la experiencia en la que entender lo que quiere el usuario mediante lenguaje natural pueda facilitarle realmente las cosas?”
Una interfaz conversacional puede empezar a resultar especialmente interesante cuando encontramos situaciones como:
- mucha información entre la que elegir;
- catálogos extensos;
- búsquedas con numerosos criterios;
- necesidades difíciles de expresar mediante filtros;
- procesos compuestos por varios pasos;
- usuarios que no saben previamente qué producto o servicio necesitan;
- o acciones que pueden simplificarse mediante una conversación.
El objetivo no debería ser añadir IA porque esté de moda.
Debería ser utilizarla cuando aporta una mejora real a la experiencia o al proceso.
¿Desaparecerán los menús y los botones?
Probablemente no.
Al menos no a corto plazo.
Y tampoco creo que ese deba ser el objetivo.
La navegación visual tiene enormes ventajas.
En numerosas situaciones, pulsar un botón será siempre más rápido que explicar mediante voz qué queremos hacer.
Un menú también permite descubrir contenido que quizá no sabíamos que existía.
Por eso una posible evolución de la web no consiste necesariamente en sustituir las interfaces tradicionales.
Puede consistir en combinar varias formas de interacción.
El usuario podría:
- navegar normalmente;
- utilizar menús y botones;
- escribir;
- o hablar con la página cuando le resulte más cómodo.
La web dejaría de imponer una única forma de relacionarnos con ella.
Desde el punto de vista del desarrollo web, este modelo resulta especialmente interesante porque obliga a pensar la interfaz de una manera diferente.
La conversación no sustituye necesariamente al diseño.
Se convierte en una capa más del diseño de interacción.
Orenyra es una demo, no un producto terminado
También quiero dejar muy clara esta parte.
Orenyra es actualmente una demo experimental.
No es una plataforma comercial terminada.
El objetivo del proyecto es investigar, desarrollar y mostrar de una manera visual hasta dónde puede llegar este concepto.
Algunas de las capacidades descritas en este artículo ya pueden verse funcionando en la demostración.
Otras representan posibles aplicaciones del mismo enfoque en proyectos reales.
Precisamente por eso he desarrollado Orenyra.
Quería pasar de hablar sobre lo que podría hacer una web con inteligencia artificial a poder construir algo, probarlo y observar cómo cambia realmente la experiencia cuando la conversación se integra con la interfaz.
Es un experimento.
Pero es un experimento funcionando.
Y eso permite empezar a formular preguntas mucho más interesantes.
¿Estamos ante una nueva forma de navegar por Internet?
Todavía es pronto para saber hasta dónde llegará este tipo de interfaces.
Probablemente durante bastante tiempo convivirán diferentes formas de interacción.
Ratón.
Pantallas táctiles.
Teclado.
Menús.
Buscadores.
Voz.
Lenguaje natural.
Lo interesante es que la inteligencia artificial empieza a permitir un cambio importante.
Durante muchos años hemos sido nosotros quienes hemos tenido que aprender cómo funcionan las máquinas.
Después aprendimos a utilizar aplicaciones.
Y finalmente hemos aprendido toda una serie de convenciones para navegar por páginas web.
Ahora podemos empezar a plantearnos el proceso contrario:
¿y si fueran las interfaces las que aprendieran a entender lo que queremos nosotros?
Quizá el futuro no consista en que desaparezcan los menús.
Quizá consista simplemente en que ya no estemos obligados a utilizarlos para todo.
Ese es el experimento que hay detrás de Orenyra.
Y probablemente sea solo el principio.
Inteligencia artificial + automatización + desarrollo web
Orenyra también representa una tendencia que me parece especialmente interesante:
la convergencia de disciplinas que hasta hace relativamente poco tratábamos de manera independiente.
Por un lado tenemos el desarrollo de páginas web
Por otro, la inteligencia artificial aplicada a negocios
Y, finalmente, las automatizaciones con inteligencia artificial capaces de conectar diferentes aplicaciones, herramientas y procesos.
Cuando combinamos estas tres piezas, una web puede empezar a dejar de ser únicamente un lugar en el que mostramos información.
Puede convertirse progresivamente en una interfaz capaz de:
- entender necesidades;
- consultar información;
- adaptar la experiencia;
- ayudar a tomar decisiones;
- interactuar con diferentes elementos;
- y conectar determinadas peticiones con procesos externos.
Esto no significa que todas las webs tengan que transformarse en agentes de inteligencia artificial.
Pero sí permite imaginar experiencias digitales bastante diferentes a las que hemos utilizado hasta ahora.
Orenyra es precisamente una forma de experimentar con esa intersección entre:
web + conversación + inteligencia artificial + acción.
¿Y si tu web pudiera hacer esto?
Esta es probablemente la pregunta más interesante de todo el proyecto.
No:
“¿Cómo puedo poner un chatbot en mi web?”
Sino:
“¿Qué podría hacer mi web si realmente entendiera lo que necesita una persona?”
En Riojaclick seguimos experimentando con desarrollo web, inteligencia artificial y automatización para encontrar aplicaciones que puedan aportar valor real tanto a empresas como a sus usuarios.
Orenyra es todavía una demo.
Pero permite visualizar una posibilidad que hasta hace poco resultaba mucho más difícil de imaginar.
Una web que no solo muestra información.
Una web con la que puedes hablar.
Una web que puede entender una intención.
Y una web capaz de responder mediante su propia interfaz.
Si tienes una empresa o un proyecto y quieres estudiar cómo podría aplicarse una experiencia conversacional, una automatización con IA o una solución web personalizada:
👉 Contacto
Podemos analizar el caso y estudiar si existe alguna parte del proceso donde esta tecnología pueda aportar realmente valor.
También puedes visitar:
para seguir la evolución del proyecto.
Orenyra. Habla con la web.
Preguntas frecuentes sobre las webs conversacionales con IA
¿Qué es una web conversacional con inteligencia artificial?
Una web conversacional con inteligencia artificial es una página capaz de interpretar lenguaje natural para permitir que el usuario interactúe con determinados contenidos o funciones mediante una conversación, además de poder utilizar los mecanismos tradicionales de navegación como menús, botones o formularios.
¿Cuál es la diferencia entre una web conversacional y un chatbot?
Un chatbot normalmente funciona como una interfaz independiente dentro de una página y se utiliza principalmente para responder preguntas.
Una web conversacional puede conectar esa conversación con la propia interfaz y convertir determinadas intenciones del usuario en navegación, cambios dentro de la página o acciones previamente autorizadas.
¿Orenyra es un chatbot?
No exactamente.
Orenyra utiliza inteligencia artificial conversacional, pero el objetivo de la demo es experimentar con un modelo en el que la conversación puede interactuar directamente con la propia página web.
Nova puede responder, pero determinadas intenciones también pueden convertirse en acciones dentro de la interfaz.
¿Orenyra ya es un producto comercial?
No.
Orenyra es actualmente una demo experimental.
Su objetivo es explorar y demostrar diferentes posibilidades relacionadas con las interfaces conversacionales, la inteligencia artificial y la interacción con páginas web.
¿Se puede controlar una página web mediante voz?
Sí.
Una aplicación web puede interpretar determinadas instrucciones por voz y convertirlas en acciones previamente definidas.
En la demo de Orenyra, la voz se utiliza para mantener una conversación y para realizar determinadas acciones dentro de la interfaz.
¿Es necesario utilizar la voz?
No.
El concepto de web conversacional no depende necesariamente de la voz.
La interacción podría realizarse mediante texto, voz o una combinación de ambas.
En Orenyra hemos elegido la voz como elemento principal de la demo porque permite explorar una experiencia especialmente natural y directa.
¿Qué empresas podrían utilizar una web conversacional?
El concepto puede tener aplicaciones en negocios donde los usuarios necesitan buscar, comparar, seleccionar o explicar necesidades relativamente complejas.
Algunos ejemplos son:
- ecommerce;
- inmobiliarias;
- hoteles;
- clínicas;
- empresas de servicios;
- plataformas con catálogos complejos;
- o aplicaciones conectadas con procesos empresariales.
La utilidad real dependerá siempre del caso concreto.
¿Una web conversacional sustituirá a la navegación tradicional?
No necesariamente.
Una de las posibilidades más interesantes consiste precisamente en combinar ambos modelos.
El usuario puede continuar utilizando menús, botones, buscadores y formularios y, al mismo tiempo, disponer de una interfaz conversacional cuando resulte más cómoda o eficiente.
¿Puede una web conversacional ejecutar acciones?
Sí, siempre que esas acciones hayan sido previamente desarrolladas, definidas y autorizadas dentro de la aplicación.
Una buena implementación no debería permitir que una inteligencia artificial ejecute arbitrariamente cualquier acción.
La aplicación debe conservar el control sobre qué operaciones están disponibles y bajo qué condiciones pueden realizarse.
Sobre el autor
Salvador Ardanza desarrolla proyectos web, automatizaciones e integraciones de inteligencia artificial en Riojaclick.
Orenyra es un proyecto experimental creado para explorar nuevas formas de interacción entre personas, inteligencia artificial y páginas web, y para investigar cómo la conversación puede convertirse en una parte real de la experiencia de navegación.


